Recorriendo por el camino empedrado me detengo un poco, puedo sentir el aire fresco que me refresca, y el olor a monte de las montañas imponentes de los Andes, salen de lo alto cristalinas fuentes que adornan como cabellera los fragiles musgos, tomo de ellas un poco oh que sabor tan dulce calma asi mi sed.
Que bella es la vida creación divina, es un milagro disfrutar de todos los sentidos en aquel paisaje natural.